FIGUEREDO THANI
EL FANTASMA DE LA ABUELA
Después de aquella visita por semanas estuve pensando en cuál sería mi mensaje, aunque fue una larga espera, finalmente llegó el día en el cual creía que lo sabría.Sin embargo, el mensaje llegó no fue con palabras, sino con una visión: una ciudad cubierta por niebla, donde las personas caminaban sin rumbo, como si hubieran olvidado quienes eran. Comprendí que mi misión era recordarlos uno por uno su humanidad.
Desde entonces, cada vez que sueño entrego un mensaje. No siempre entiendo su significado pero sé que alguien en algún lugar lo necesita. Y cada mañana al despertar la voz de mi abuela sigue allí, suavemente pero firme:
“Es una labor muy importante”
ACTIVIDAD MUJERES AFRODECENDIENTES
HISTORIETA

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